sábado, 21 de marzo de 2009

Sindrome de Wendy

El "Síndrome de Wendy" está basado en la necesidad absoluta de satisfacer al otro, principalmente a parejas poco convenientes o con hijos mal educados. Es más común en mujeres que en hombres.

Se denomina miedo al rechazo, al abandono, a no sentirse querida, al deseo de complacer exageradamente a los demás, amistades, desconocidos y sobre todo una gran necesidad de aceptación y aprobación.

Sindrome de Cenicienta

El síndrome de Cenicienta es la versión femenina del sindrome de peter pan.
La diferencia con Peter Pan se encuentra en el objeto mismo de los anhelos de la víctima: conseguir un príncipe azul que aparezca de la nada en un corcel blanco y veloz para alejarla de su atribulada vida para siempre. Pone toda su ilusión en encontrar un hombre lindo, simpático y adinerado que cumpla todas sus fantasías y mágicamente.
La idealización de ese "príncipe azul" siempre lleva por comparación a no encontrar una pareja que cumpla semejantes expectativas.

Síndrome de Peter Pan

El término Síndrome de Peter Pan ha sido aceptado en la psicología popular desde la publicación de un libro en 1983 titulado The Peter Pan Syndrome: Men Who Have Never Grown Up ("El síndrome de Peter Pan, la persona que nunca crece") , escrito por el Dr. Dan Kiley. No existe evidencia que muestre que el síndrome de Peter Pan sea una enfermedad psicológica existente y no se encuentra listada en el Manual

Argumento según Perrault [editar]

Dibujo de Gustave Doré de Cenicienta

La cenicienta de Perrault es también la hija del primer matrimonio de un noble rico, sin embargo esta versión no cuenta con el motivo de la tumba de la madre y la ramita que se convierte en árbol. En esta versión es un hada, una tía de Cenicienta, quién ayuda a la hermosa joven. Cuando las hermanastras acuden al baile, Cenicienta es obligada a quedarse en la casa. En su desesperación, acude a su tía quién convierte con su varita mágica una calabaza en un carruaje. Lo mismo sucede con unos ratones, ratas y lagartijas de una trampa, a los cuales convierte en lacayos, cocheros y caballos tordos. Cuando el hada roza a Cenicienta con su varita mágica, sus vestidos se vuelven de una elegancia inimaginable. Además, el hada le regala unos zapatos de vidrio, con los cuales ella acude al baile. Perrault utiliza el motivo de los zapatos de vidrio, porque en su época el vidrio era más difícil de formar que el oro, lo cual imposibilitaba un engaño. Muy importante en la historia es también que el hada le advierte a Cenicienta que tiene que volver antes de la media noche porque sino se deshace el hechizo.

Cenicienta es la más hermosa en el baile y ni siquiera las hermanastras la reconocen. En la segunda noche del baile, durante la cual Cenicienta está aún más hermosa que el día anterior, la joven casi se pasa de la media noche y al escuchar las campanadas sale corriendo y pierde uno de sus zapatos de vidrio. El príncipe ordena a un lacayo con la búsqueda de la muchacha, de quién se había enamorado. Las dos hermanastras no logran calzarse el zapato, mientras que este le calza a Cenicienta con facilidad. En aquel momento aparece el hada y convierte el delantal de Cenicienta en un vestido maravilloso. Las hermanastras no son castigadas, ya que Cenicienta las perdona. Las dos hermanas acuden a la boda de Cenicienta y se casan el mismo día con dos nobles de la corte.

Argumento según los Hermanos Grimm [editar]

Escultura de la Cenicienta en la Fuente de los Cuentos de Hadas en el barrio berlinésNeukölln de la artista Katharina Szelinski-Singer (1970)

La pequeña hija de un rico comerciante disfrutaba de una niñez acomodada hasta que su padre se casó con una viuda seis meses después de morir su madre. La viuda, ahora madrastra de la niña trajo a sus dos hijas a vivir en su nuevo hogar. Tanto la madrastra como las dos hermanastras le hacen la vida a la pequeña muy complicada y esta sufre inmensamente. Ella no sólo tenía que hacer trabajos sucios, sino también tenía que dormir sobre las cenizas a lado del fogón. Por esto llaman a la joven Cenicienta.

Un día el padre viaja a una feria y le pregunta a las tres jóvenes que desean de regalo. Las dos hermanastras le piden hermosos vestidos, perlas y piedras preciosas mientras Cenicienta tan sólo desea una ramita que el padre se la trae en el sombrero a su regreso. Cenicienta siembra la ramita en la tumba de su madre y esta crece hasta convertirse en un hermoso árbol, al cual la niña le cuenta todas sus penas. Cuando ella le llora y reza al árbol, aparece sobre este un pájaro blanco que le cumple algunos deseos.

Dibujo de Ludwig Richter (1803-1884) de la Cenicienta

El rey invita a todas las jóvenes solteras de su reino a una fiesta de tres días para que su hijo pueda elegir una esposa. La madrastra y las hermanastras de Cenicienta no quieren que ella asista a las fiestas, por lo cual le ordena que seleccione lentejas de las cenizas. Cenicienta lo logra con la ayuda de unas palomas llamadas por el pájaro blanco. („… die guten ins Töpfchen, die schlechten ins Kröpfchen!“)

A pesar de que Cenicienta logra seleccionar todas las lentejas, la madrastra no le permite ir a las festividades con la excusa de que no tiene un vestido adecuado. Cenicienta va a llorar a la tumba de su madre y el pájaro blanco le da zapatos y un vestido suntuoso de seda y plata. Cenicienta se pone el regalo y se va a la fiesta sin ser reconocida entre los invitados. El príncipe se enamora de ella y pregunta su nombre, pero Cenicienta logra esconderse de él. El tercer día pierde uno de sus hermosos zapatos y el príncipe manda a buscar a la dueña para poder hacerla su esposa. Aunque le pregunta al padre de Cenicienta, este no la reconoce y duda si se trataba de su hija o no.

El príncipe manda a buscar en la casa de Cenicienta y las dos hermanastras intentan sin éxito calzarse el zapato. La madrastra le aconseja a la mayor cortarse el dedo gordo y a la menor el talón, pero al pasear por la tumba de la madre de Cenicienta dos palomas las descubren. („Rucke di guck, rucke di guck, Blut ist im Schuck (Schuh)! Der Schuck ist zu klein, die rechte Braut sitzt noch daheim.“)

Cenicienta, única persona a la que le calza el zapato, se casa con el príncipe y las dos hermanastras obtienen una sanción justa. Los Hermanos Grimm no escriben sobre el destino de la Madrastra malvada, ni tampoco Ludwig Bechstein, otro autor alemán cuya versión es también muy conocida.

La cenicienta

La Cenicienta es un personaje de un cuento de hadas del cual existen varias versiones, tanto orales como escritas, en Europa. Es así que en Alemania se la llama Aschenputtel, Cendrillon es el nombre en francés, Cinderella en inglés y Cenerentola en italiano. En Grecia se la conoce como η σταχτοπούτα (i stachtopouta), en Hungría como Hamupipőke, en Suecia como Askungen, en Rusia se la llama Soluschka, en Polonia Kopciuszek y en República Checa Popelka.

Las versiones más conocidas son las del francés Charles Perrault (Cendrillon ou La petite pantoufle de verre), el cual escribió una versión de la historia oral en 1697. En Alemania, en cambio, la colección de cuentos de hadas de los Hermanos Grimm es hasta ahora la más popular. La versión del año 1812 de los Hermanos Grimm varía sin embargo en muchos detalles de la francesa, lo cual no es extraño si se toma en cuenta que cada país europeo tiene su propia tradición oral del personaje. Disney realizó una versión en 1950 de la Cenicienta, la cual se asemeja más a la de Perrault que a la de los Hermanos Grimm, razón por la cual en USA y Latinoamérica es esta la más conocida.

VERDADERA HISTORIA DE LA CENICIENTA (segun una persona con blog)



LA CENICIENTA

Todos conocemos la historia de la Cenicienta, esa pobre huerfanita, hermosa como ninguna. Y también víctima de su madrastra y sus espantosas hermanastras, que tanto sufrió, por culpa de un padre estúpido, pollerudo y castrado, que ni siquiera tenía buen gusto para elegir una nueva mujer atractiva.
Todas las mujeres del mundo más o menos occidental, no solo conocen el cuento, sino las 1.001 versiones que se hicieron con esta maravillosa historia de amor mágico, infinito, de una de las pocas plebeyas que lograron pasar a princesa, al casarse con un príncipe azul de verdad. En el cine –Mujer Bonita – en el 99 % de las telenovelas y en infinitos libros escrito para las dulces féminas, como las colecciones de Delly, CorínTellado, etc., que leyeron nuestras abuelas, que formaron a nuestras madres. Y no se burlen de ellas, que quieran o no las liberadas actuales, también mamaron eso, de modo indirecto, aunque ahora mamen de otras fuentes, literarias, claro.
Todo lo que referiré ahora, está sacado de los archivos generales del reino del marido de la Cenicienta, que están en el mismísimo Vaticano, y ni siquiera diré su nombre, como no lo nombran en el cuento. Tuve acceso, a estos registros, de modo muy inmoral, pero valía la pena. Mi investigación, fue con la sacrosanta idea de lograr que las mujeres dejen de querer imitar a la ingenua Cindirella, tal es su verdadero nombre, porque era italiana. Pero que si lo hacen, sepan toda la verdad verdadera, valga la redundancia.
Comienzo... La noche de bodas fue trágica, por la inexperiencia de la virginal neoprincesita, aparte de problemas de vaginismo, que hubieran pasado sin pena ni gloria, si no fuera porque también el príncipe era virgen... Y ambos eran del signo de Virgo. O sea eran vírgenes al cubo.
Las damas que leen Cosmmopolitan o siguen los consejos de la experta en sexo Alexandra Rampolla, sabrán a que me refiero. Y las que sin la Rampolla, ya no son doncellas, también, si su primer encuentro ocurrió en tan lamentable situación. Pero eso es apenas la punta asomada del iceberg.
El príncipe era fetichista, amante de los zapatos de cristal. Lo de sus problemas de travestismo, no voy a hablar, por ser algo desagradable y morboso. El sólo llegaba al orgasmo ante un zapatito femenino de cristal. Y el que tenía la Cindirella, recuerden que el otro desapareció, al desaparecer el encanto en que la sumió su hada madrina, era el derecho, y se rompió cuando el hombre quiso... bueno, mejor no cuento esta parte. Iré a las más potables. Nunca pudieron consumar el matrimonio, aunque en realidad la neoprincesa, si tuvo 7 hijos, y no pregunten con quien, porque no voy a revelar sus nombres, porque son familias de alto raigambre en Italia, de los que aún quedan descendientes.
Otro de los problemas de la parejita Real, tal vez hoy en día hubiera tenido solución, si alguno de esos span que llegan a las casillas de correos por Internet, sobre crecimiento peneano, fueran verdaderos... aunque tengo mis dudas... se mucho de botánica, y nunca vi. maníes muy grandes.
Otro de los problemas que afrontó la dulce Cindirella, fue la competencia desleal de su amado esposo, por ver quien lucía ropajes más elegantes, y a la moda. En realidad, entre ambos gastaron tantos dineros del reino en vestuarios y fiestas para lucirlas, que pronto hubo protestas de los súbditos, rebeliones, cada vez más grandes, hasta que fueron destronados todos, incluso su padre, la princesita y el príncipe, y los 7 principitos.
Pero luego las cosas siguiendo la ley de Murphy, “si algo puede empeorar, va a empeorar”, empeoraron. Lograron huir al extranjero, pero Afganistán no era el país más apropiado para que una princesita vanidosa, quiera lucir sus vestidos. Debió vestir burka, para salir a la calle. Y él príncipe, lampiño como era, debió usar la misma prenda, porque las leyes sagradas del Islam, obligan a usar barba, a los hombres, claro. Les dieron dos palizas tremendas, y por suerte, era masoquista, pero una cosa es ser masoquista, y otra suicida. El hombre pronto entró en razones y como ya hemos dicho, el burka le sirvió de refugio, en sus andanzas nocturnas, en busca de placeres prohibidos por el Islam. Y por todas las religiones conocidas. Pero estaba bien, pobre hombre, cada uno tiene derecho de hacer de su c... un pito.
El destino final de la Cindirella, no se sabe demasiado bien, hay historiadores muy serios, que hablan de un famoso burdel en Londres, otros, que era en París, y se llegó a hablar de Suecia.
Pero en todas las versiones, su destino fue brillante. Se habla de haber ella logrado ocupar el cargo más alto de esos prestigiosos centros de entretenimiento para la aristocracia, el clero y la monarquía europea. Y también del nuevo mundo, porque el turismo de los millonarios tejanos, ya estaba en funcionamiento. También se habla de lenocinios en Angola, pero esos son burdos y desagradables intentos de izquierdistas, antimonárquicos, toda mala gente, que quiso desprestigiar a la maravillosa Cindirella.
No es tan amable el final del principito, porque se supone que en una de sus incursiones nocturnas por lugares no santos de Bagdad, ataviado con el burka, quedó prendado de sus encantos un jeque árabe, famoso por su casi infinito harén. Lo de infinito es mi punto de vista, ya que dos mujeres fue un viejo sueño irrealizable, ni quiero imaginarme en un harén de 29. Bueno, hay versiones que llegó a pertenecer a ese serrallo.
Los demás detalles de esta maravillosa historia, los escabrosos, no los haré públicos, por no burlar la inocencia y las ilusiones esperanzadas de las del sexo suave, de quienes crecieron soñando con repetir la historia de Cenicienta. Y a quienes ambicionan lograr su sueño de ser tan feliz como la Cindirella en su versión light, les doy un consejo, del poeta Almafuerte: No te des por vencida, ni aún vencida...
Amén y amen.


by:http://cilencionosecalla.blogspot.com/2007/04/verdadera-historia-de-la-cenicienta.html

 
template by suckmylolly.com